
A finales del año 2000 la UNESCO inscribió oficialmente la Muralla de Lugo en la lista de monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. Esta fortificación de más de dos kilómetros de circunferencia es la única de origen romano en el mundo que conserva íntegro su recorrido. La Muralla abraza todo el casco histórico y puede recorrerse en su totalidad por su adarve, paseo elevado sobre la misma que se encuentra a 12 metros del suelo. De día es el mejor mirador sobre el casco histórico; de noche, gracias a una discreta iluminación, es un poético paseo con mucho misterio. El viajero que se acerque a Lugo, podrá disfrutar además de importantes recursos patrimoniales de la época romana: los restos arqueológicos musealizados en la Casa de los Mosaicos, el Museo Provincial, el Centro de Interpretación de la Muralla, el Centro Arqueológico de San Roque, la Sala de Exposiciones Porta Miñá, las Termas Romanas y el Santuario de Santa Eulalia de Bóveda. También es imprescindible la visita a la majestuosa Catedral de Santa María, que tiene el privilegio de la exposición permanente del Santísimo Sacramento.
LUGO ROMANO
Después de ver y pasear por la Muralla, el viajero curioso debe recordar que el Lugo romano es algo más que esta fortificación. Debajo de la ciudad actual se esconde la antigua Lucus Augusti. La gran cantidad de restos arqueológicos encontrados la confirman como una auténtica ciudad romana, ya que presenta sus elementos definidores (foro, calzadas, termas, templos, necrópolis, acueducto, etc.).
Parte de estos restos están musealizados y pueden verse dentro de la ruta de Lugo romano que hace un recorrido por el Centro Arqueológico San Roque, la Casa de los Mosaicos de Batitales, el Museo Provincial, el Centro de Interpretación de la Muralla, la Sala de Exposiciones Porta Miñá, las Termas Romanas y el puente de origen romano. Ya a 14 kilómetros de Lugo encontramos el misterioso santuario tardorromano de Santa Eulalia de Bóveda y a unos 20 km. en dirección Meira tenemos el Castro de Viladonga, importante aldea fortificada que tuvo en la época romana su máximo esplendor.
Casa de los Mosaicos
La Casa de los Mosaicos de Lugo está situada en la calle del Doutor Castro, antes llamada de Batitales, pegada a la Praza Maior. Esta Domus fue una casa grande e importante que, según los restos descubiertos, fue construida entre los siglos I y II, y estuvo ocupada hasta mediados del siglo V.
La gran sala de recepción (oecus) y su antesala tenían el suelo cubierto de espectaculares mosaicos de extraordinaria calidad, y en las paredes abundaban pinturas decorativas. El oecus, columnado en todo su perímetro, tenía 150 m² de superficie, y la antesala cerca de 60. A juzgar por estas medidas, la riqueza de la casa era notoria.

Excavada con ocasión de la reconstrucción de una casa que coincide en parte con su solar, los descubrimientos fueron musealizados in situ, a nivel del sótano. Mosaicos, pinturas murales, bases de columnas y los restos del hypocaustum que aseguraba la calefacción de esta soberbia mansión, constituyen un museo de extraordinario interés para comprender la vida cotidiana de las elites locales en tiempos del Bajo Imperio.
Un montaje audiovisual proyectado en una pantalla de cuatro metros, de 12 minutos de duración, completa la percepción de la realidad de aquella vida de esta gran casa patricia.
Centro Arqueológico San Roque
De reciente apertura en Lugo, este centro se muestra, musealizados in situ, los restos de una necrópolis (cementerio), que se utilizó como tal entre los siglos I-V. En este centro podemos encontrar, además de los enterramientos de incineración (los más antiguos) y de inhumación (los más recientes), restos de un horno dedicado a la producción cerámica y una piscina o estanque de carácter ritual, relacionado con cultos orientales, tan frecuentes a partir de finales del siglo I.

Las dos tumbas conservadas corresponden a una importante área funeraria que, como era preceptivo, se situaba en el exterior de la urbe, a lo largo de uno de los principales accesos a ésta, donde confluían las vías XIX y XX hacia la Asturica Augusta. Justo al borde del cementerio y también junto a la misma vía de acceso a Lugo se levantó, en un momento impreciso entre los siglos I y II, un gran estanque construido en opus caementicium, aunque debía de estar forrado en el exterior con placas de granito. En las décadas finales del siglo V, se inicia en este extremo del cementerio una actividad de tipo industrial que, como era habitual, se situaba fuera del recinto de las ciudades. La presencia de un horno nos habla de la existencia de un centro artesanal para la fabricación de materiales cerámicos.
Sala de Exposiciones Porta Miñá
La Sala de Exposiciones Porta Miñá, que acoge la muestra permanente "Imago Antiqua. Lugo Romano", se encuentra frente a la puerta de la Muralla de la que recibe su nombre, el lugar donde comenzaba el "decumanus máximo" de Lugo y hasta donde llegaba la vía XIX procedente de Braga. Sin duda uno de los lugares donde la memoria histórica de Roma en Galicia se vive, aún hoy, a flor de piel.
 Esta sala acoge una amplia exposición que lleva al visitante a lo largo de un viaje histórico con paradas en las cuatro épocas fundamentales del Lugo romano: la Conquista, el Esplendor, la Fortificación de la Ciudad, y su Ocaso.
Con el monolito fundacional de la ciudad como punto de encuentro, "Imago Antiqua" se distribuye en dos áreas. A la derecha, las piezas correspondientes a las etapas de la conquista y del esplendor del imperio romano. A la izquierda, una recreación de la fortificación de la ciudad de Lugo, en la que el visitante puede visualizar cómo era realmente la Muralla y cómo cumplía su misión de protección de la urbe.
Termas de Lugo
Los notables restos de los baños romanos de Lugo, declarados Monumento Histórico-Artístico en 1931, se encuentran dentro de las instalaciones del Hotel Balneario, a la orilla del río Miño. Son de acceso libre para el público, aunque para visitarlos es necesario dirigirse a la recepción del Hotel. La construcción de estos baños es contemporánea a la fundación de la ciudad en el año 15 a.C. Las instalaciones balnearias eran esenciales en la civilización romana, y el manantial termal que nace en este lugar tiene notables propiedades medicinales, aún explotadas en la actualidad. Se trata de unas aguas sulfurado-sódicas y carbonatadas que brotan a una temperatura próxima a los 44 grados.
La parte más impresionante de las instalaciones romanas conservadas es el Apodycterium, estancia en la que se desnudaban los usuarios. En primer lugar, se ve una gran sala con pavimento de opus signinum, compuesto de relleno de teja y ladrillo con cal.

Al fondo de esta sala hay dos puertas en arco que dan paso a dos estancias aparejadas, ambas cubiertas de bóvedas y con el suelo de losas. En las paredes se pueden ver dieciocho urnas con arco de medio punto, que hacían las veces de armarios para guardar la ropa. La piedra de losa, de la que hay canteras in situ, es el material esencial de toda la obra.
También se puede visitar otra estancia abovedada, que tuvo como uso primitivo una sala de baños. Las salas de baños eran de tres tipos: frigidarium, para baños fríos; tepidarium, para baños templados, y caldarium, para baños calientes. En épocas posteriores esta sala fue convertida en capilla cristiana para uso de los bañistas, y de este tiempo conserva algunos vestigios de pinturas murales.
De una forma u otra, las termas de Lugo nunca dejaron de ser usadas, como prueba la documentación medieval y moderna. A 200 metros desde aquí comienza la ruta de senderismo Miño abierto, río abajo, que discurre por la Reserva de la Biosfera "Terras do Miño".
Santa Eulalia de Bóveda
A 14 kilómetros de Lugo, se encuentra un extraordinario conjunto monumental de origen tardo-romano, declarado Monumento Nacional en 1931. Se trata de un edificio de planta rectangular con una pequeña piscina en el centro y bóveda de cañón.

El edificio original, con estructura de templo in antis, tenía dos plantas. De la superior quedan sólo indicios del arranque de la bóveda, pero la inferior se conserva casi en su totalidad. Sólo tiene una fachada, pues el templo se construyó rebajando la ladera de un pequeño cerro. Bajo una única bóveda, se organiza en tres naves divididas por arcadas, con un ábside rectangular al fondo; en la nave central hay una piscina que recogía el manantial. Las pinturas de la bóveda, unas de las más importantes pinturas murales de la romanidad tardía, de finales del s. IV, se conservan en buena parte y sus bellísimas aves se presentan en casi todo su esplendor después de casi dos milenios; esto es casi un milagro en un lugar tan húmedo. La fachada y el pórtico serían modificados en la época cristiana, pero conservan unos extraordinarios relieves en cantería probablemente originales.
El carácter único en el occidente europeo del templo de Santa Eulalia provocó múltiples interpretaciones sobre su finalidad original: lugar de baños, ninfeo, templo dedicado a Prisciliano... Al lado del templo, en un pequeño local, están expuestos algunos restos encontrados durante las excavaciones. La aldea central de Santa Eulalia tiene un gran interés también por sus casas de cantería y su ordenación. Al lado del templo sale una ruta de senderismo, El viejo Lugo agrario, muy sencilla e interesante.
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